Moisés Santiago Bertoni

Hemisferio Norte
En Lottigna, un pequeño pueblo, ubicado en los cantones italianos de suiza, nace en 1875 Mosè Giacomo Bertoni. Allí transcurre su primera infancia hasta que, impulsado por sus padres (Ambrosio y Giuseppina), viaja a Lugano para hacer sus estudios completos en el Liceo de esta ciudad.

Moisés Bertoni se convierte en un apasionado del conocimiento. Durante su adolescencia se instruye en geografía, meteorología, estadística comparada, egiptología y filosofía.

Al terminar la secundaria, y nuevamente motivado por el saber, se dirige a Ginebra para cursar los estudios de clasificación botánica en la Universidad de esta ciudad en 1875.

Al año siguiente, se traslada otra vez en busca de conocimientos, ahora a la Universidad de Zürich, pero en 1878 suspende su formación como Doctor en Ciencias Físicas y Naturales por falta de dinero.

Moisés Bertoni no desiste y busca una salida.

En su inmensa biblioteca, Moisés Bertoni encuentra la inspiración para tomar una decisión crucial: publicaciones como “Le Tour de Monde”, textos de Von Humboldt y Aimé Bondpland, señalan a Sudamérica como a la tierra prometida.

Como la situación en Suiza no le favorece, Moisés Bertoni decide dejar su país natal, en 1882.

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Hemisferio Sur

El 3 de marzo de 1884, Moisés Bertoni inicia su viaje hacia al sur de América. Va acompañado de su madre, su mujer, cinco hijos y cerca de 40 agricultores con destino a Buenos Aires. A los pocos días de llegar, consigue entrevistarse con el presidente argentino, el General Julio Roca, y acepta la propuesta del mandatario de colonizar las tierras misioneras en nombre del gobierno: llega a Santa Ana y comienza con sus trabajos experimentales de agricultura, botánica, zoología y meteorología.
Todo indicaba que, en esas condiciones, para el inmigrante sería posible vivir de la agricultura y sostener su actividad científica. Pero en Argentina, Moisés Bertoni fracasa: queda en banca rota y emprende nuevamente la búsqueda del lugar donde cumplir su utopía.

Alto Paraná
Por fin, en 1895, encuentra el edén, su puerto seguro. El Bosque Atlántico a orillas del Paraná, las comunidades Mbya y Avá Guaraní, el valor de la tierra y sus hierbas medicinales; al fin Bertoni llega a un destino para quedarse y construir un nuevo mundo.
Es en Paraguay donde funda, entonces, la colonia Guillermo Tell que después se llamó Puerto Bertoni.

En este lugar, durante cuarenta años, Moisés Bertoni se ocupa de la agricultura, la etnología y la botánica. Traza mapas, clasifica, investiga. Monta un laboratorio, una imprenta “Ex Sylbis”, un correo postal, un puerto comercial, una estación agronómica.

Puerto Bertoni
Al año siguiente de su llegada a Paraguay, Moisés Bertoni funda la Escuela Nacional de Agricultura de Asunción, en 1897, y la dirige hasta su cierre en 1905.

Su compromiso con el progreso del país de acogida, disponen a Bertoni en el ámbito del gobierno en la capital, pero no lo alejan de su principal proyecto en el Alto Paraná: el inmigrante compra las tierras de Puerto Bertoni y comienza una empresa cultural y científica sin precedentes.

A la par, comienza a publicar: la Revista de Agronomía, el Almanaque agrícola, los Anales Científicos Paraguayos; asistido por sus hijos y su mujer, también avocados a la ciencia.

En 1907 regresa definitivamente a su colonia, a orillas del Paraná. Funda la Estación Agronómica Puerto Bertoni y se concentra en la edición y exposición de sus investigaciones, hasta entonces, referidas a la meteorología, la botánica y la agricultura.

Moisés Bertoni es el máximo representante científico de Paraguay en los países vecinos y participa en congresos internacionales, señalando el alto valor natural y cultural del Alto Paraná que lleva estudiando hace casi dos décadas.
Desde ahí, promueve a la cultura guaraní como nadie hasta entonces. Mantiene una admiración hacia el saber indígena, su inteligencia, mística y organización política.

Bertoni desarrolla un cuerpo teórico fundamental en la formación de la identidad paraguaya: es el autor de “Civilización Guaraní”, edición en tres volúmenes que reivindica al indígena como a un sujeto con valor histórico y coyuntural, fundamental para el progreso del país.

En 1916, Moisés Bertoni instala su imprenta Ex Sylvis, “desde la selva”, para impulsar el conocimiento de sus estudios y el desarrollo de un trabajo tipográfico y editorial fundamental en la historia de la imprenta del Cono Sur. Aún así, no consigue publicar toda su obra. Muchos manuscritos se perdieron e incluso el segundo volumen de “Civilización Guaraní”, se publica dos años después de su muerte.

Moisés Bertoni enferma de paludismo y fallece el 19 de septiembre de 1929. Sus restos descansan a los pies del ciprés que mandara a plantar años antes de morir, a metros de su casa, laboratorio, imprenta y puerto; en medio de su Monumento, su utopía alcanzada

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